BURDEOS. Ciudad al borde de las aguas
En la región francesa de Nueva
Aquitania y, a orillas del río Garona, se encuentra la ciudad portuaria de
Burdeos. Su puerto, conocido como el de La Luna, era la puerta de entrada del
comercio de las colonias. La venta y compra de esclavos, junto al comercio del
vino, favoreció el esplendor económico y arquitectónico de la ciudad,
arquitectura que sirvió de inspiración a Haussmann, en su remodelación de
París.
Mí recorrido bordelés comienza en
La Bastida, el barrio de la margen derecha del río, a él llega el tranvía
directo desde el aeropuerto, cruzando el Puente de Piedra. Llegaba por la noche
y decidí alojarme en esa zona.
Para llegar al centro, además del
tranvía, está el Bat, un pequeño barco que recorre el río Garona, haciendo
varias paradas. Desde La Bastida parte del embarcadero Stalingrad, y hace su
primera parada en Quinconces, en la margen opuesta, lugar para iniciar el
caminar por las plazas y calles del viejo Burdeos.
La plaza Quinconces está presidida
por el monumento a los girondinos, diputados del departamento donde se sitúa
Burdeos, Gironda, acusados de conspirar contra la República y guillotinados en
1793. La columna del monumento está coronada por la estatua de una mujer que
representa la libertad.
Desde esta plaza, la más grande de
Francia, queda muy cerca el Gran Teatro, un impresionante edifico inaugurado en
1780, con una gran escalinata y una sala central con mil butacas.
El Gran Teatro comparte la plaza de
la Comedia con el Gran Hotel, un edificio con más de doscientos años de
historia. Inicialmente, los asistentes a las representaciones del Gran Teatro
se alojaban en el Gran Hotel, para evitar, al anochecer, los peligros de las
calles y caminos de vuelta a sus casas.
Entre las plazas de Quinconces y
Comedia, en el edifico Gobineau, tiene su sede el Consejo Interprofesional del
Vino de Burdeos y, en sus bajos, está su bar de vinos, Bar à Vin. Abierto al
público en general, en él se puede tomar copas de vino desde tres euros y
acompañarlas con quesos y fiambres, el Bar à Vin puede ser un lugar para hacer
una parada antes de adentrarnos en las viejas calles bordelenses.
Saint-Catherine es una calle
peatonal y comercial que parte desde la plaza de la Comedia, en la zona del
Triángulo de Oro, y después de más de un kilómetro, llega a la plaza de la
Victoria. Entre sus comercios nos llamarán la atención los dedicados a la venta
del canelé, el pastel de Burdeos con sabor a ron.
En un recorrido por las iglesias de
la ciudad, la primera parada, para hacer tributo a Goya, será en Notre-Dame, un
antiguo convento dominico que se convirtió en parroquia en 1802 y donde se
celebró el entierro del pintor español. Junto a su fachada podemos ver la
estatua que le representa.
En 1824 Francisco de Goya se
autoexilió a Burdeos, vivió cerca de cuatros años en la ciudad, hasta su muerte
en 1828. Su cuerpo permaneció en tierras galas hasta 1899, año en el que se
exhumó para trasladarlo a Madrid, apareciendo sin cabeza.
La Catedral de Saint-André es una
catedral gótica, construida entre los siglos XII y XIV bajo la protección de
Andrés el Apóstol. Entre sus muros, Leonor de Aquitania y el futuro rey de
Francia, Luis VII, contrajeron matrimonio en 1137. La catedral tiene una particularidad,
su campanario exento. Conocido como Torre Pey Berland, sus cincuenta metros de
altura están coronados, desde 1863, con la Virgen Notre-Dame d’Aquitaine. La
torre se puede visitar, aunque requiere pago de entrada y subir doscientos
veintinueve escalones.
La Basílica de Saint-Michel también
tiene su campanario exento, es conocido como la Fléche y se eleva ciento
catorce metros.
Burdeos fue una ciudad amurallada y, prueba de ello, son las puertas que han llegado a nuestros días, como la Grosse Cloche y Porte Cailhau. La primera está enclavada en el corazón de la ciudad, con su gran campana, y la segunda, se asoma a los muelles del río Garona.
Junto al río y, muy cerca de Porte
Cailhau, se encuentra un imprescindible en la visita a Burdeos, la plaza de la
Bolsa. Es una plaza con un conjunto de edificios de casi tres siglos y, desde
1869, con su fuente de las Tres Gracias, que representa a las tres hijas de
Zeus.
La prolongación de la plaza, una
vez cruzada la avenida que la separa del Garona, es una obra del siglo XXI y el
lugar más fotografiado de la ciudad. El Espejo de Agua es un espacio de tres
mil cuatrocientos cincuenta metros cuadrados, pavimentados de granito cubierto
de agua, con una altura máxima de dos centímetros, simulando un espejo en el
que se refleja la plaza de la Bolsa.
Al norte de la ciudad, el río
Garona se encuentra con el río Dordoña, formando el estuario de Gironda. Son
sesenta y cinco kilómetros de estuario hasta llegar al océano Atlántico y el
lugar por donde llegan los barcos al puerto bordelense de La Luna, a la ciudad
al borde de las aguas del río Garona.
Cómo llegar: el Aeropuerto de
Burdeos está conectado con el centro de la ciudad con la línea A del tranvía,
que circula todos los días de 05:00 a 00:00 horas. El autobús nos lleva a la
estación de tren de Saint-Jean, de donde parten los trenes de alta velocidad,
que en dos horas, la conectan con París.
Fotografías y vídeo de J. Cintas:
1.
Miroir d’Eau / place de la Bourse.
2.
Río Garona.
3.
Monumento a los Girondinos.
4.
Grand Théâtre.
5. Grand Hotel.
6. Bar á Vin.
7.
Rue Sainte-Catherine.
8.
Venta de canelés.
9.
Estatua de Francisco de Goya.
10.Cathédrale
St-André.
11.Basilique St-Michel.
12.Grosse
Cloche.
13.Porte
Cailhau.
14.Miroir
d’ Eau.
15.Pont
de Pierre.
16.La Cité du Vin. Un edificio
diseñado por Anouk Legendre y Nicholas Desmaziéres, inaugurado en 2016 y que
alberga un museo dedicado al vino y en especial, al de Burdeos. Ubicado en el
barrio de Bacalan, junto al río, para llegar desde el centro tenemos la línea B
de tranvía y el Bat.
17.Rincones bordelenses.





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