SEGOVIA. Del Acueducto al Alcázar, por la calle Real

 

A la ciudad castellanoleonesa que se encuentra a los pies de la sierra de Guadarrama llegaron los romanos en el siglo II a.C., dormida con la ocupación musulmana de la Península, despertó en la Edad Media gracias a la industria textil. Fue corte real de la familia Trastámara, Isabel se proclamó reina católica de Castilla en la ciudad. Hoy es visitada por una legión de viajeros y turistas en búsqueda de los dos imprescindibles de Segovia, el Acueducto y el Alcázar.

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Por la plaza del Azoguejo se accede a la ciudad vieja segoviana, Patrimonio de la Humanidad en conjunto con el Acueducto. Muy próxima a ella llega el autobús de la línea once, procedente de la estación de ferrocarril de alta velocidad y, desde la plaza, podemos apreciar la grandiosidad de la ingeniería romana en el Acueducto.

El comienzo de la construcción del Acueducto es incierto, últimamente se ha fijado sobre el año 112 d.C.. Está compuesto por veinte mil cuatrocientas piezas de granito, unidas a seco, sin argamasa, y con ciento sesenta y siete arcos. La parte más alta se encuentra en la plaza del Azoguejo, con algo más de veintiocho metros. En los extremos de los sillares de granito podemos observar agujeros, ya que para elevarlos utilizaban grandes tenazas metálicas. Podemos hacernos una idea de cómo eran las tenazas, en nuestra visita a la catedral, ya que hay una expuesta.

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El Acueducto tiene una longitud aproximada de dieciséis kilómetros y se hizo para llevar el agua, desde el río Frío a la Segovia romana, su último trazado era subterráneo hasta llegar al actual Alcázar, punto final del recorrido. En nuestro caminar hacia el Alcázar, en el último tramo que va desde la catedral, si nos fijamos en la calzada, podemos ver placas señalizado por dónde discurre la conducción de agua subterránea.

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Para conocer nuestro segundo imprescindible segoviano tomaremos la calle Real, no la buscaremos en el callejero, ya que, según los tramos, tiene nombres diferentes. El que parte de la plaza del Azoguejo recibe en el nombre de Cervantes y hasta llegar a la plaza Mayor cambia de nombre dos veces, primero Juan Bravo y luego Isabel la Católica. 

Nuestra primera parada debe ser en el Mirador de la Canaleja, con vistas al barrio de San Millán y a la sierra de Guadarrama, que desde aquí se deja ver como una silueta de mujer, conocida como la Mujer Muerta. Mirando los tejados descubriremos una particularidad segoviana, solo tienen una capa de teja, no dos como es habitual, para aligerar el tejado en tiempos de nevadas.

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Entre el mirador y la Casa de los Picos, un edificio renacentista, estaba la Puerta de San Martín, donde, antes de cruzarla, los reyes de Castilla juraban guardar los fueros de la ciudad.

La calle Real se convierte en plaza junto a la iglesia románica de San Martín, conocida como plaza Medina del Campo, en ella se recuerda al comunero Juan Bravo con su estatua.

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En nuestro caminar encontramos la plaza Mayor, una plaza presidida por el Teatro Juan Bravo, desde donde podemos ver la Iglesia de San Miguel, en la que un 13 de diciembre de 1474 se proclamó reina de Castilla, Isabel la Católica. La casa consistorial segoviana se asoma a la plaza Mayor, en su fachada podemos ver la placa que nos recuerda la altitud de la ciudad, cerca de mil cinco metros respecto al mar Mediterráneo en Alicante, la ciudad de la cota cero. La plaza nos guarda una bonita vista del ábside de la catedral.

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La puerta de acceso a la catedral segoviana y taquilla, que no la principal, está en la calle Real, aquí nombrada Marqués del Arco. Por orden del nieto de Isabel la Católica, Carlos I, se inicia la construcción de la catedral en 1525, siendo consagrada en 1768. En el templo podemos encontrar dieciocho capillas, destacando la del Cristo Yacente, con su retablo del siglo XVIII y la talla del Cristo Yacente, del siglo XVII. A la torre se sube en visita guiada, son ochenta y ocho metros de altura, desde donde podemos completar Segovia a vista de pájaro.

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Continuamos nuestro paseo por la calle Real, en este punto en el callejero se denomina Daoiz, que nos lleva hasta la plaza Reina Victoria Eugenia, lugar donde estaba la antigua catedral y por donde accedemos al segundo imprescindible de Segovia, el Alcázar.

Sobre un lugar privilegiado, en una roca entre los ríos Eresma y Clamores, se encuentra la fortaleza en la que el rey Alfonso X El Sabio convocó cortes en 1256. El Alcázar tuvo su esplendor con los Trastámara, como residencia real, los Austria apenas la utilizaron.

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Con nuestra entrada podremos recorrer la sala del Trono, entre otras,  con el lema de los Reyes Católicos, “tanto monta” y la sala de la Galera, con el cuadro de la coronación de Isabel la Católica, en la que los retratados aparecen sin pintar los ojos. Según el artista, Carlos Muñoz de Pablos, la obra fue concebida para verse a una distancia de cinco o seis metros, con el fin de que la óptica del espectador apreciase el medio juego de luces y sombras, a lo que contribuye la ausencia de ojos.

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Desde el exterior de esta fortaleza inexpugnable tendremos a nuestra vista el verde del paseo del Eresma y el amarillo de los campos de Castilla. 

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Si después de nuestro paseo ha llegado la hora de comer o cenar, será un buen momento para probar la gastronomía segoviana, que tiene el cochinillo asado como su plato estrella. Seguro que en la ciudad hay buenos asadores, pero yo opté por el Mesón de Cándido, donde la tradición manda cortar el cochinillo con el borde de un plato.

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Si por la plaza del Azoguejo accedíamos al centro histórico, cuando la abandonamos, dejamos atrás una pequeña ciudad castellana en la que los romanos y los reyes de Castilla dejaron su huella, los primeros con el Acueducto y los segundos con el Alcázar. 

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Cómo llegar: algo menos de noventa y dos kilómetros la separan de Madrid por carretera y media hora tardan los trenes Avant desde Madrid-Chamartín, hasta Segovia-Guiomar, la estación de alta velocidad segoviana, donde también tienen parada los trenes de alta velocidad que circulan desde Levante, con parada en Madrid-Chamartín y continúan al norte de España, o viceversa.





Fotografías y vídeo de J. Cintas:

1. Acueducto.

2. Acueducto.

3. Señalización en la calzada del Acueducto.

4. Vistas desde el Mirador de la Canaleja.

5. Iglesia de San Martín.

6. Ayuntamiento.

7. Ábside de la catedral.

8. Catedral.

9. Cristo Yacente.

10.Alcázar.

11.Alcázar.

12.Coronación de Isabel Católica.

13.Vistas del exterior del Alcázar.

14.Cochinillo asado.

15.Acueducto iluminado.

16.Ábside catedral iluminada.

17.Pinzas (Catedral).



















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