WASHINGTON D.C. Un paseo por National Mall
La capital federal de los Estados Unidos de América debe su fundación y su nombre al primer presidente de la nación, George Washington. En un emplazamiento junto al río Potomac, en 1790, se empezó a configurar una ciudad en cuadrícula, con grandes bulevares y espacios ceremoniales, como el National Mall.
El National Mall es un parque del
Servicio de Parques Nacionales, que se extiende desde el monumento a Lincoln
hasta el Capitolio, cerca de tres kilómetros, flanqueados por numerosos museos
y presidido por un impresionante obelisco en el centro. Está considerado como
el jardín delantero de Estados Unidos, aquí es donde los estadounidenses vienen
a recodar, celebrar y protestar.
En el oeste, cerca del río Potomac,
está el Memorial de Lincoln, decimosexto presidente de Estados Unidos de América, que abolió la
esclavitud y lideró la nación en la Guerra de Secesión, de 1861 hasta su magnicidio en 1865.
El memorial es un edificio inaugurado
en 1922, inspirado en el Partenón de Atenas, sus treinta y seis columnas
representan a los treinta y seis estados que había en el momento de la muerte
de Lincoln.
La escalinata que da acceso al
interior, ha sido testigo de la reciente historia norteamericana, en ella
Martin Luther King pronunció su discurso ante los manifestantes por los
derechos civiles, el 28 de agosto de 1963, más de doscientas cincuenta mil
personas escucharon su “Yo tengo un sueño” -I
have a dream-.
El interior se reparte en tres
salas, en la central está la impresionante escultura en mármol blanco de un
Lincoln sentado y detrás, en la pared, una inscripción que dice: “En este
templo, como en los corazones del pueblo ¿para quién salvó la Unión? la memoria
de Abraham Lincoln, está consagrada para siempre.
Delante de las escalinatas podemos
contemplar el estanque reflectante del Memorial de Lincoln, una pequeña lámina
de agua que contiene cerca de veinticinco millones de litros. A ambos lados del
estanque se sitúan dos memoriales muy visitados.
A la derecha del estanque tenemos
el monumento a los veteranos de la guerra de Corea, inaugurado en 1995 y que recuerda
a los estadounidenses que combatieron de 1950 a 1953 en apoyo de Corea del Sur.
A la izquierda del estanque tienen su
monumento los veteranos de Vietnam. Una pared de granito grabada con los
cincuenta y ocho mil trescientos dieciocho nombres de los que murieron en
combate o figuran como desaparecidos en acción. Los que son declarados muertos
están marcados con un diamante; los que están desaparecidos, con una cruz. Si
la persona está marcada como desaparecida y regresa con vida, se coloca un
círculo alrededor de la cruz. Si se identifican sus restos, se superpone un
diamante sobre la cruz.
Al final del estanque y, antes
llegar al obelisco, los combatientes de la Segunda Guerra Mundial tienen su
memorial.
Dejando atrás el estanque llegamos al obelisco construido en memoria de George Washington. La primera piedra se puso el 4 de julio de 1848, con un parón de más de dos décadas, prueba de ello es que la piedra fue suministra por tres canteras distintas y los tres colores, ligeramente diferentes, de las tres canteras, se pueden distinguir hoy en día. El obelisco, de inspiración egipcia, se inauguró el 21 de febrero de 1885 y con sus ciento sesenta y tres metros y trece centímetros, desbancó a la Catedral de Colonia como la construcción más alta del mundo.
El obelisco tiene en su interior un
ascensor que te permite subir hasta el piso superior, a ciento cincuenta y dos
metros del suelo, previa tramitación de una entrada.
Desde el pequeño promontorio donde
se sitúa el Memorial de George
Washington podemos ver la parte trasera de la Casa Blanca, residencia oficial
del presidente de los Estados Unidos de América. Su puerta principal está en el
número 1600 de la avenida Pensilvania, un lugar que concentra a aquellos que
quieren protestar por algo con lo que no están de acuerdo.
Desde el obelisco hasta las
escaleras del Capitolio todavía resta cerca de un kilómetro y ochocientos
metros, en este recorrido el National Mall está flanqueado por los edificios de
los museos del Instituto Smithsoniano,
como el Museo Nacional de Arte y Cultura Afroamericana.
El Capitolio cierra el parque por
el este, es un edificio inaugurado en 1800 que alberga al Congreso de los
Estados Unidos de América. En sus escaleras, cada cuatro años, el veinte de
enero, o el veintiuno si el veinte es domingo, el presidente y vicepresidente
electos, hacen su juramento.
Un paseo por el National Mall nos
acercará a la historia de un país con solo algo más de dos siglos de
existencia, pero muy presente en el resto del mundo, gracias al cine y la
televisión.
Cómo
llegar: Washington forma un tándem con el Distrito de Columbia,
dependiente del Gobierno federal, a diferencia de los cincuenta estados de la Unión,
siempre nos referiremos a ella como Washington D.C. para distinguirla del
estado situado al oeste, en el costa del Pacífico, que lleva el nombre del
primer presidente de la nación. La capital federal se sitúa a trescientos
setenta kilómetros de Nueva York, cuatro horas en tren o por carretera. Si
estás en la Gran Manzana una propuesta interesante es contratar una excursión
de un día, así lo hice yo. A las seis de la mañana salía de Manhattan, la primera
parada fue en el cementerio de Arlington, cementerio militar en el que se
encuentra la tumba del presidente Kennedy; cruzamos el río Potomac y pasamos
por delante del Pentágono, visitamos el 1600 de la avenida Pensilvania y, por último,
el National Mall.
Fotografías y vídeo de J. Cintas:
1.
National Mall.
2.
Memorial de Lincoln.
3.
Inscripción escalinata Memorial de Lincoln.
4.
Escultura de Lincoln.
5.
Monumento veteranos Guerra de Corea.
6.
Monumento veteranos Guerra de Vietnam.
7.
Obelisco en memoria de George Washington.
8.
Parte trasera Casa Blanca.
9.
Casa Blanca.
10.Instituto
Smithsoniano.
11.Museo
Nacional de Arte y Cultura Afroamericana.
12.El
Capitolio.
13.Cementerio
de Arlington.
14.Río
Potomac.
15.El
Pentágono.















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